4 de marzo de 2015

Marilyn Monroe

Soy tan sumamente imperfecta, que no me creo cuando me dice ¡Guapa! Simplemente, no me lo creo. Me han colmado de tantas mentiras, de tantas falsas ilusiones, que me hacen desconfiar hasta de una mariposa inofensiva, pero hasta ellas son unas hipócritas, que no las basta con ser un capullo, si no que cambian. Pero quizá os estoy poniendo un ejemplo erróneo, ya que ellas tienen la capacidad de cambiar, a mejor. ¿Pero las personas? Somos tan superficiales, que no nos damos cuenta que estamos guiados por un prototipo imperfecto, ya que tener una cara bonita y un cuerpo anoréxico es un ideal de belleza. ¿Dónde han quedado las curvas de Marilyn Monroe, con su perfecta sonrisa? No era una mujer esquelética pero si sabia sonreír. Y ahora vivimos en una sociedad donde ser un saco de huesos es mucho más bonito, que marcarte una sonrisa capaz de alumbrar a la luna. PD: Joder sonríe, y olvidate de lo que piensen los demás. Es tu vida, tu cuerpo, ¿El resto que más da?

Valentina Romanetti

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