21 de septiembre de 2016

El hilo rojo del destino

Te amé cono nunca había amado jamás.
No sé si fue producto de un simple amor de verano que se prolongó varias estaciones más, o simplemente un amor pasajero de varios años sufriendo constantemente tu ausencia.
Yo no sabía que existía un hilo rojo que une a las personas que están destinadas a estar juntas tarde o temprano.
Pero si realmente existe, estoy segura que tú eres mi destino.
Esté donde esté de repente, apareces tú. Y aunque tu mano este enlazada de la mano de otra, ambos notamos la tensión que no resolvimos después de todo lo que fuimos, lo que nos pasó, lo que llegamos a sentir. Y ahora es una pena estar hablando en pasado.
No sé que pasará en un futuro, tampoco quiero saberlo, pero que tú y yo estábamos destinados a ser todo y no lo fuimos, es un hecho que ahora no es.

11 de septiembre de 2016

Skyline de Nueva York

Entre el skyline de Nueva York,
y una puesta de sol
yo sinceramente me quedo con verte tumbado en mi colchón un día cualquiera.
Porque esa línea horizontal que formas es la culpable de que por fin tengan sentido todas las puestas de sol
y todos los paisajes urbanos de nueva york o de París
el lugar me es indiferente si allí te tengo enfrente.
Y dando igual el lugar donde estemos,
juntos podremos entender todos los versos que nos dejó Neruda,
detener la primavera arrancando las flores de las margaritas,
el verano con un beso bajo el agua,
el otoño dejando en suspensión todas las hojas de los árboles,
o el invierno posando junto con un muñeco de nieve que nosotros creamos.
Y así seremos eternos.
Entre atardeceres y ciudades bañados en versos.

7 de septiembre de 2016

Los doce mandamientos

No digas esto es imposible cuando la palabra imposible contiene algo de posibilidad.
No hagas promesas que no tienes la mínima intención de cumplir.
No beses son los ojos abiertos.
No ames con el corazón cerrado.
Honrarás a ti mismo.
Robarás besos, antes de arrepentirte de no haberlos dado.
Nunca te rindas.
Sonríe hasta los días más tristes.
No abandonarás tus objetivos.
No dejes de soñar.
No hagas daño a las personas que más te quieren.
Quiérete a ti mismo, y luego ama a quien tú quieras, sin condiciones.

No tengas miedo al número trece, pues el treceavo mandamiento es que nadie debe decirte lo que tienes que hacer. 

4 de septiembre de 2016

Acto involuntario

Hay veces que hablo del temor
que me supone volver a caer
una vez más
a sus pies.
Hay veces que echo de menos
esa sensación,
y la echo de menos bien
pues la echo sin hache
y el de menos lo pongo separado,
lo aclaro por si alguno todavía
a estas alturas de la vida
no se había percatado.
Hay veces que me da miedo amar,
y esas veces son todas
desde que todas las veces
atrás en la linea temporal
me llevaron a fracasar
una vez más
en la ejecución de este verbo
que tanto me cuesta pronunciar.
Hay veces que empezar a amar
es un acto reflejo
y otras un acto involuntario,
por eso yo me sigo preguntando
por qué hay veces que no lo podemos remediar.