2 de abril de 2017

Nancy

Cierra la puerta,
y se queda mirándola
desde el otro lado.
La quiere,
en su vitrina
para adorarla
todos los días.
Ella, es su triunfo
en una batalla
que estaba perdida.
Y ahora es su muñeca
de colección,
nadie puede tocarla
nadie puede herirla.
Es suya.
La encierra en su posesión.
La observa con nostalgia,
la tiene tan cerca
y son tantas las inseguridades
las que les separan,
que la mira con nostalgia
por lo que no pasó.
No pasó y ya echa de menos,
pues imagina si llega a pasar.
Y ahí la tiene,
tampoco la deja escapar.

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