8 de febrero de 2017

La chica de las poesías

La chica de las poesías, así le llamaba para diferenciarla del resto. Del resto de chicas que todo le importaba una mierda, casi igual que a ella, con la diferencia que lo único que le importaba era la poesía. La chica de las poesías, no se sabe si era una manera de denominarla para diferenciarla del resto como una etiqueta social en la cual quedaba incluido que era dulce pero la más cursi de todas, la más cariñosa, pero la más cursi de todas, la más especial pero la más cursi de todas. Sin saber que lo que ella esconde o atrapa en escritos es el lado real, el lado amargo, y el lado más oscuro de este mundo. Pues en ellos muestra lo jodido que es vivir en esta sociedad en la cual todo el mundo aparenta ser lo que no es, todo el mundo dice estar enamorado, y de lo único de lo que están enamorados es de si mismo. Algunos atreviéndose a denominarlo como amor propio, pero ella, la chica de las poesías, prefiere llamarlo por su nombre, egocentrismo. Es capaz de mostrar el dolor de lo que realmente es amar, el dolor de una pérdida, el dolor que supone estar rodeado de nada. Pero también se atreve a mostrar lo bonito de la vida, cada momento irrepetible, que ella captura entre lineas y no en una simple diapositiva, porque a ella le gusta revivir sentimientos, y que mejor manera que dejar constancia de ellos en un trozo de papel. Pocos saben lo que ella siente, porque pocos se han atrevido a experimentar una operación a corazón abierto para descubrir los sentimientos. La chica de las poesías, que solo necesita poemas en vena para resucitar en un mundo de muertos en vida, que no saben lo que son las emociones porque nada les emociona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario