13 de febrero de 2016

La fórmula de la Coca Cola

Si nos viera Neruda no sé que pensaría.
Si tuviera que escribir algo de nosotros no sabría como hacerlo.
Somos capaces de parar los relojes,
de hacernos dueño del tiempo.
Y de que este pase más deprisa.
Somos la inspiración de un poeta desesperado, los versos más tristes en cada despedida, y la canción más alegre y alocada que te puedas imaginar.
Como esos niños en un parque que juegan en torno al tobogán e imaginan que ese es su castillo.
Somos el cuadro más minimalista que te puedas encontrar, porque a veces somos un poco complicados.
Somos como la fórmula de la Coca Cola, es perfecta pero nadie sabe lo que lleva.
Y así es nuestro amor, perfecto pero nadie sabe describirlo, nadie sabe de  que está compuesta nuestra magia.

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